El mundo desde Icod

Archivos de la categoría ‘Lorenzo Gorrín’

Campaña electoral

In Lorenzo Gorrín on 06/04/2011 at 3:13 pm

Es tiempo de campaña electoral. Otra vez. Preparémonos para recibir a nuestros actuales o futuros representantes políticos que, con mayor o menor guirigay, se aparecerán en las calles luciendo  (casualmente) sus vestimentas más informales. Caminando entre nosotros, sonriendo y mirándonos a los ojos nos ofrecerán un cordial apretón de manos y unos cálidos besos, alguno incluso nos contará un cuento. Detrás, un nutrido y devoto séquito repartirá caramelos, globos, gorras, bolígrafos y demás chirimbolos con su emblema y color impreso. Luego se irán con su música a otra parte dejando atrás una estela de entusiastas consignas. Las calles terminarán recobrando su normalidad y un secreto sentimiento de alivio. Podríamos aceptarlo sin más, forma parte de esa comedia que todos interpretamos o padecemos con mayor o menor resignación, como si fuera otro convencionalismo con el que podemos estar o no de acuerdo pero del que no se puede prescindir en una campaña pues así está escrito, no se sabe bien dónde ni por quién, y así debe ser. Pero lo peor no es ese aire de comparsa y tramoya que acompañan a este tipo de pasacalles que ninguna relación debieran tener con la política, sino la insensata presunción común de que un acto así, lamentable desviación del mercadeo más vulgar, pueda suponer un beneficio para cualquiera de las partes implicadas: ciudadanos de a pie y partidos políticos. Podríamos aceptarlo sin más, repito, pero cuesta resignarnos a que con tal circo nos tomen por tontos (¿o acaso son ellos los memos? no lo creo) y, mucho peor, que se haga creer a los incautos que la democracia es exclusivamente un momento estelar donde se elige el mejor eslogan, los dientes más blancos y accésit al cartel más original.

Lamentablemente, la confusión y el espectáculo alcanzan a otras ceremonias que rayan el disparate e, incluso, la humillación. Hablo de esos mítines verbeneros donde se premia la fidelización con tragantonas y sorteos tras la homilía celebrada por una camarilla de piquitos de oro orgullosos de profesar amor incondicional a sus sandeces y aversión locuaz a las ideas diferentes. La ignorancia y la parranda harán el resto.

Por supuesto, no estoy en contra de que los políticos se muestren en campaña ni de que expresen sus ideas a los ciudadanos (sean simpatizantes o no, que lo lógico sería que asistieran a estas concentraciones y analicen los programas electorales los que, por democrática curiosidad, quieren conocer el programa de los distintos grupos políticos y no solo un hatajo de felices incondicionales meneando banderolas), sino de que estas expresiones democráticas se interpreten tan rematadamente mal, como ya he expresado, manipulando y convirtiendo una ocasión estupenda para dar a conocer a un grupo político y su proyecto, en una mojiganga frívola y digna de ser televisada en horario de máxima audiencia.

Seguir

Get every new post delivered to your Inbox.